BLW: lo que nadie te cuenta

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La verdad verdadera…

El Baby Led Weaning mola muchísimo como concepto y parece que está dando muy buenos resultados, pero es un amimefuncionalismo como la copa de un pino que se está haciendo más y más popular. Aunque aúna todo lo que se sabe sobre alimentación infantil a día de hoy, todavía no hay estudios fiables al 100% que lo avalen científicamente. Esto sucede, entre otras cosas, porque es algo relativamente nuevo y lleva años ver los efectos reales a largo plazo de este tipo de alimentación. Muchos pediatras actualizados lo recomiendan (cada vez más), igual que otros recomiendan los biberones de cereales a los 4 meses recién cumplidos; pero no hay evidencia absoluta, de momento, de que una cosa sea mejor o peor que otra. Hay que fiarse de nuestra intuición y sentido común, y actuar en coherencia al tipo de padres que queremos ser.

Nosotros, que empezamos el BLW a los 5 meses con un Bichillo de Percentil 3 (que se lanzaba a bocaos a nuestra comida literalmente desde los 4 meses y que no perdonaba el no sentarse a la mesa con nosotros cada vez -realmente no podíamos reprimirla más y el pediatra nos recomendó empezar-), hemos pasado por varias fases y nos hemos enfrentado a muuuchos obstáculos, críticas y juicios. Tras 10 meses de Alimentación Complementaria siguiendo el BLW, os cuento todo lo que hemos descubierto sobre este idílico método y que no se ve a primera vista. Para saber más podéis leer nuestra experiencia con el BLW.

Pero… ¿Qué es exactamente el BLW?

Es un método que se expone en el libro de Gill Rapley “Mi Niño Come Solo”. Las bases del BLW puro giran en torno a la teoría de que los bebés pueden pasar de la lactancia (o biberones, aunque con ciertas dificultades) a los sólidos directamente, sin pasar por triturados ni papillas. Está comprobado por los escritores, los colaboradores y las millones de familias que avalan el método en el mundo, pero aún no ha llegado la ciencia a ponerle números y estadísticas. En cuanto uno lee bien el libro se da cuenta de que todo se puede hacer con relativa facilidad, que es sencillo, lógico, natural y fácil de adaptar a cada casa. El libro deja muy abiertas varias cuestiones, precisamente para favorecer su acogida en distintas culturas, lo cual genera ciertas dudas también y da pie a especulaciones varias.

El problema viene cuando a raíz de estas dudas, o cuando estamos “tocando de oído” y no nos hemos leído el libro, nos metemos a buscar en internet casos similares que nos ayuden. En los grupos de Facebook y en algunas webs, se intenta crear una ciencia exacta de ello (bastante sectárea y estricta por lo que yo he podido experimentar). Y es que resulta que las directrices del BLW, al hacer tanto hincapié en la alimentación saludable, hacen un maridaje perfecto con recomendaciones de la OMS y de la AEPED, entre otras muchas (recomendaciones, que no reglas!). Muchas de estas recomendaciones se mencionan en el libro de Rapley, pero otras no, otras se las saca de la manga Pepita de los Palotes…

Llamemos a las cosas por su nombre, el negocio es el negocio y hay mucha gente que saca tajada haciendo parecer el BLW complicadísimo y haciendo creer a las incautas que necesitan ir a mil cursos y comprar ochomil cachivaches… Y con tanta moda y tanto bombo al BLW y a sus miles de reglas medio inventadas, las mamás primerizas, que solamente queremos hacer lo mejor para los cachorros, nos hacemos un lío. De repente nos perdemos en un mundo de síes y noes absolutos e inquebrantables que no sabemos muy bien de dónde vienen y que nos sumergen en el miedo más absurdo. Y hasta a veces nos parece que ya no supiéramos ni comer!

Pero no es tan complicado como lo pintan. Aquí abajo os dejo 11 claves para no perder el norte. Muchos de nosotros, independientemente de modas y tendencias hipsterizadas, defendemos a capa y espada el BLW porque nos encaja en nuestras filosofías de crianza respetuosa, nos va bien y además observamos en el día a día avances significativos en la autonomía, la motivación por comer y la curiosidad por los alimentos de nuestros hijos. Y el tiempo nos lo confirma!

Las 11 CLAVES del BLW 

1. Importantísimo: ¡Hay que leerse y releerse el libro!

Hacer BLW es un experimento en toda regla, con sus consecuentes riesgos (sobre todo el de atragantamiento). Y aunque a nadie le gusta admitir que experimenta con la comida de sus hijos y sería ideal tener fórmulas exactas e infalibles para hacer todo siguiendo un guión, es así como se ha hecho toda la vida: prueba-error.

Es nuestra responsabilidad informarnos, leer, saber de dónde viene cada cosa, contrastarlo y aprender a discernir. Si vamos a experimentar, hagámoslo bien: INFORMÉMONOS!!! Formaos mínimamente en primeros auxilios por si da la mala suerte que se atraganta vuestro bebé. Y no empecéis a hacer BLW sin haber leído el libro antes, sin sacar la información directamente de la fuente y tenerlo todo bien claro. Cuando llevéis un tiempo practicándolo y tengáis dudas nuevas, RELEED EL LIBRO antes de empezar a preguntar en internet como pollo sin cabeza.

2. Mucha paciencia y tener las cosas bien claras

Es imprescindible tener bien presente que el BLW es toooodo un proceso cuyo fin único es que los niños aprendan a comer solos y auto-regulándose, aprovechando los periodos sensibles y lo que parece ser una disposición natural e instintiva a aprender a comer sólidos mientras se hace un destete progresivo muuuuuy poco a poco y dirigido por el niño.  Lleva muuuuchos meses ver a un bebé comer bien y sin ponerlo todo absolutamente perdido, hay muchas fases y algunas veces parecerá que todo va hacia atrás… Oooommmm… Respirad y poco a poco. Se puede, doy fe.

3.Imaginación al poder!

Esto es un “yo me lo guiso, yo me lo como” o dicho a la moderna “do it yourself” y aunque en el libro se sientan unas bases y se recogen posibles situaciones, no está todo escrito ni es una ciencia exacta. Algunas veces hay que echarle imaginación para llevarlo a cabo sin tirar la toalla y otras hay que hacer de tripas corazón e infringir las normas. Y no pasa nada!

Desde los típicos cambios en la presentación-cocinado de los alimentos para facilitar los distintos momentos evolutivos del bebé, pasando por adaptaciones de recetas familiares bien ricas durante la época de introducción de alimentos, hasta auténticos inventos creativos para superar las frustraciones pasajeras de los pequeños gourmets. No os vais a aburrir…

4. Los padres “raritos”

Hay que saber que, hoy por hoy, haciendo BLW nos salimos del rebaño y que seguramente nos van a juzgar o criticar (aunque es probable que con el tiempo y viendo al niño comer, cambien de opinión o al menos asuman que no estáis haciendo ninguna barbaridad). Cuando os juntéis con otros padres que alardeen de que sus bebés engullen sin respirar ni manchar potitos de 1/2 kg, mantened la calma! Algunas abuelas y suegras son también especialistas en haceros sentir unos padres horribles por obligar a los bebés sin dientes a comer cosas sin triturar y poniéndolo todo hecho un cristo… y en montar espectáculos como si cada arcadita fuera a ahogar al bebé. Pero no importa lo que os digan unos y otros, confiad en vuestro instinto, confiad en vuestros bebés, ellos saben lo que comen. Vuestros hijos están perfectamente, van a crecer  sanos 🙂

5. La cuchara NO ES el Anticristo

Nosotros tuvimos bastantes dudas con esto en concreto, así que me lo tengo bien estudiado… El BLW busca claramente integrar al niño en las costumbres alimentarias familiares de cada cultura. Si en una casa (como la nuestra) se come mucha legumbre o muchas cremas y sopas, se puede perfectamente usar cuchara para ofrecerle al bebé la comida, como otra experiencia sensorial y de textura más. También se puede machacar un poco con el tenedor al principio, o se pueden separar las legumbres y los tropezones del caldo y dárselo por separado. Lo importante es ofrecer, no forzar, y dejar al bebé participar de alguna otra forma activa en la comida (dándole la cuchara cargada en la mano, teniendo una cuchara para experimentar y otra para comer, o mojando pan en el caldo… imaginación!). Os dejo este párrafo sacado del libro que lo aclara:

Esto no significa que no se les puedan dar purés y papillas a los bebés que aprenden a comer solos […]. El problema aparece cuando se alimenta al bebé únicamente a base de alimentos triturados y no se le permite asumir el control sobre lo que come.

Incluso puede que como a nosotros, se os amotinen una temporada en el “dame de comer tú que me da pereza”. Es una etapa, pasará y volverá a querer el control absoluto.

6. Limpia que te limpia…

Y el que diga que no, miente. Es un desastre total y os va a dar apuro salir a comer fuera, sobre todo al principio y si vuestro Bichillo es tan “experimental” como la nuestra. Cada vez que haya algo nuevo va a significar explorar todas las posibilidades del nuevo material, incluyendo cómo se siente embadurnado por todas partes, cómo se comporta en combinación con otros alimentos conocidos, cómo flota, cómo se extiende o rueda por la mesa y cómo cae al suelo. Así que haceos con un buen arsenal de baberos con mangas, hules y bayetas. Y en verano a comer en pañales, al fresco, y así no se mancha la ropa. Esto es lo que hay, consolaos pensando que estáis ayudando a crear unas conexiones neuronales importantísimas… Y que todo se puede limpiar, el desastre merece totalmente la pena y esas experiencias no tienen precio 😀

7. Cuidadínnnn con los grupos de Facebook

Porque ayudan y lían a partes iguales. La gente habla “de oídas” y sin saber demasiado a menudo, lee sin entender del todo y no es capaz de comprender que no todo es una ciencia exacta. Muchas veces nos ayudan -y mucho-. Pero otras, aaayyyy… por una consulta aparentemente inocente os van a salir algunas ultra-radicales llamándoos de todo por no seguir sus reglas y por no haberos “informado” como ellas creen que os tenéis que informar únicamente: en el reglamento de la secta (digooo… del grupo 😛 ). Además, casualmente estas personas suelen participar bastante en las redes sociales y te las encuentras por toooodas partes (deben estar aburridas y les debe aportar un subidón el crear pollos haciéndose protagonistas…). Otras son directamente administradoras y te censuran los comentarios si hablas de ciertas cuestiones que no convienen… Todo un mundo!

Se leen a menudo “mandamientos” más o menos divertidos, como cuando jugábamos al teléfono escacharrado, por ejemplo: que si es malísimo malíiisimo empezar antes de los 6 meses exactos, que si ni hablar de productos procesados en absoluto, que si primero fruta y cereales y después carnes y otros alimentos, que si son obligatorios los 3 días de introducción por alimento (o incluso especia! -imagínate para hacer un curry la de meses que necesitas de introducción!!!), que si el protocolo de introducción del huevo debe tener un proceso extenso y complicadísimo, que si las galletas María están absolutamente prohibidas, que si hay una app de recetas BLW estupendísima de la muerte -consistente en salchichas, croquetas, hamburguesas y otras masazas de ingredientes triturados y reformateados con ingredientes “hipster” como harina de garbanzos, algarroba, pasta de dátiles, etc…-, que si el azúcar está prohibidísimo pero en cambio puedes meter todo el puré de dátiles o de manzana o de plátano que quieras en cualquier preparación para endulzar como si no hubiera un mañana, que si el vino para cocinar es pecado mortal (porque aunque se evapora sigue siendo malísimo “lo que queda”), que si las recetas “de cuchara” van en contra del método y hay que reinventarse el menú familiar haciendo hummus con los garbanzos y croquetas con las lentejas…

Nosotros, viviendo en Alemania, hemos visto que cosas como los protocolos de introducción de los alimentos normales, o de los problemáticos como el huevo y los lácteos, son mucho más sencillos de lo que cuentan en algunos sitios. También, y a raíz de algunos espisodios en estos grupos que me han sacado de quicio, me ha dado por investigar cómo lo hacen en otros países desarrollados y además he tenido la suerte de viajar mucho y ver que todo es muuuuy relativo. Aquí os cuento más sobre la introducción de alimentos problemáticos. Hay que ser tolerante con las creencias y costumbres de los demás. La mente y los miedos maternos hay que trabajarlos porque a veces hacen más daño a largo plazo que un alimento “mal introducido”.

8. Hábitos alimentarios

El BLW no exige cambiar vuestros hábitos alimentarios, aunque aconseja revisar la alimentación familiar y adaptarla para que el bebé reciba todos los nutrientes de forma equilibrada. Podéis aprovechar la llegada de la Alimentación Complementaria para mejorar, re-equilibrar, quitaros algunos vicios, ampliar la carta del menú casero o simplemente cocinar más a menudo. Hay algunos alimentos a evitar por riesgo de atragantamiento, los no recomendados y los típicos que se introducen más tarde, ya lo veréis en el libro y os lo contarán en el pediatra. No hace falta empezar a comprar todo “bio” ni darle a los bebés gachas de avena orgánica con leche de amaranto y chía para desayunar si todos tomáis pan con aceite, no hace falta tener a los bebés a verduras hervidas de hospital ni hay que tenerle miedo al gluten, al huevo, a los lácteos, a las frutas de verano, al arsénico del arroz, al azúcar natural de los productos, al mercurio del pescado ni a los boquerones en vinagre…

El BLW es exactamente para eso, para que la transición entre la teta o biberón y la comida se haga de la forma más suave posible, que el bebé se integre en el ritual familiar y cotidiano de la comida como uno más, sin grandes sobresaltos, sin gritarle por jugar con la comida como una experiencia de descubrimiento, sin circos.

Además, pensad que una vez esté bien establecida la Alimentación Complementaria, volveréis progresivamente y casi sin daros cuenta a comer lo de siempre, lo que os sea cómodo y lo que tengáis en el repertorio culinario, así que de poco os servirán los inventos mega-hiper-sanos si a los 8 meses de BLW vais a volver a las pizzas congeladas, a las croquetas de paquete y a los petit-suisse

Si queréis cambios verdaderos en vuestra alimentación, aprovechad el valor incalculable del BLW para re-aprender a relacionaros con la comida de forma permanente!!!

9. Percentiles bajos y BLW

De esto también tenemos bastante experiencia… Un percentil bajo es lo mismo que tener las manos grandes o pequeñas, o la nariz larga o corta: hay de todo en el mundo y no es indicativo de ningún problema. Cada bebé tiene su tamaño, su línea de crecimiento y sus ritmos de desarrollo. El percentil es un porcentaje que indica, simplemente, cuántos de cada 100 niños sanos y normales tienen ese peso o esa altura. Si no hay saltos bruscos en la línea de crecimiento, una niña con percentil 3 como Bichillo, es simplemente una pequeñajilla, como lo es su mamá extraerrestre que mide 1´59 y como lo son y han sido muchas mujeres de nuestras familias extraterrestres. Genética!

No “arriesgarse a hacer Baby Led Weaning por tener un hijo con percentil bajo (sin, repito, haber tenido saltos bruscos en la línea ni problemas de salud significativos) es una decisión muy personal. Antes de tomarla hay que informarse, consultar con pediatras pro-BLW y quitarse el miedo, que suele venir por la ignorancia. Un número bajo de percentil ni es sinónimo de salud precaria, ni implica mayor riesgo de desnutrición, ni significa que haya que cebar a nadie para subir de número corriendo, ni implica que el niño vaya a ser peor comedor. Son cosas que no tienen nada que ver y a mi personalmente me parecería injusto privar a un niño de una experiencia tan enriquecedora y sensorial como lo es el aprender a comer solo y experimentar a su antojo, por simple miedo. Como con otros niños, el método aconseja mantener la lactancia como apoyo hasta que empiece a comer cantidades significativas (alrededor del año) y sea éste quien se vaya quitando tomas según necesite. La confianza en su auto-regulación y en su instinto son claves, y es lo que nos lleva al siguiente punto.

10. Seguir al niño

Imprescindible seguir las señales, aprender a verlas y responder a ellas. Señales muy sutiles al principio de “no me gusta”, “no quiero más”, “esto me gusta muchísimo, dame más” o “yo quiero probar eso que no me ponéis en mi plato” son fundamentales para crear una buena conexión y hacer entender a vuestro bebé que lo entendéis si se esfuerza en expresarse. Esta conexión será la base firme e invisible de una relación para toda la vida, tenedlo en cuenta, estad presentes sin agobiar, observad y acompañad. Los cambios se presentarán solos, si estáis presentes os daréis enseguida cuenta cuando empieza a tener más interés por trozos más grandes o más pequeños; cuando es el periodo sensible de empezar a coger el vaso por sí solo o de darle su primer tenedor… Y un día os abrirán la nevera y señalarán lo que les apetece comer para merendar, o lo sacarán directamente del armario 🙂

11. Baby Led Weaning consciente: somos lo que comemos

Una vez uno ha entendido todo los básicos y los riesgos, se puede pasar al siguiente nivel de entendimiento que sin duda enriquece la práctica del BLW y del que se habla ligeramente en el libro. La alimentación consciente es ya una realidad, una nueva forma de entender nuestra salud integral prestando atención a nuestra forma de comer y de relacionarnos con los alimentos y su cultivo. El BLW tiene mucho que ver con este enfoque ya que gracias a nuestros hijos, nosotros empezamos a darnos más cuenta de todo esto. Y somos nosotros quienes escribimos este nuevo paradigma alimentario día a día desde nuestras tronas y desde nuestros carritos de la compra, influyendo en toda la industria mundial. El Slowfood, el consumo responsable, los productos de temporada, de proximidad y un renacimiento de la cocina más tradicional y casera se mezcla con formas exóticas de cocinar y nuevos sabores de todo el mundo… Es genial!

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Si lo pensaís bien, el BLW lo cambia todo y hasta dentro de unos años no se sabrá cómo nos afecta esto como sociedad realmente. Los niños de la generación BLW comen por placer y su curiosidad se sacia desde el principio, tienen libertad para ir a su ritmo, seleccionan sus alimentos y regulan su ingesta, nadie les fuerza a comer, no comen llorando, no aprenden a relacionar el alimento con consuelo o con llamar la atención, no suelen generar demasiadas manías con la comida, se sienten uno más en la mesa, no son adictos a los alimentos procesados ni a los azúcares y sus favoritos van desde el brócoli hasta la fabada de toda la vida. Se crían sin oír que “por no comer tal o cual vas a parecer de Somalia“, nadie les va a castigar “sin postre” por no comerse las judías verdes. Esta nueva generación no sufre de obesidad infantil o colesterol, disfruta los sabores de verdad y aprecia pescados y verduras como los grandes lujos que son.

Estamos creando una relación completamente distinta con la comida, más sensorial y evolucionada (no tan de necesidad/supervivencia como nuestros abuelos por ejemplo) donde los protagonistas son los sabores, las texturas, los olores y los colores y no tanto los colores del paquete o el muñequito que lo anuncia en la tele. Por no mencionar el inmenso mundo de las relaciones entre comida y emociones o necesidades emocionales no cubiertas e impresas en nuestra psique antes de poder darnos cuenta… Por eso, un niño que crece escuchando a su cuerpo y sus necesidades, sin que nadie le enchufe una cuchara de puré pastoso recocido y de color indefinido, casi sin respirar, y una tras otra hasta acabar el tupper, es un agente de cambio a no tan largo plazo. Y no hace falta que hagan estudios científicos para confirmarlo.

Aquí os dejo, pensando en la comida. Decidme si echáis algún punto de esos que nadie te cuenta en falta, para que lo lean los demás que pasen por aquí. Yo me voy a hacer la cena que me está entrando un hambre… (estoy entre hacer las verduritas con toque oriental o italiano… hmmmm… ¿soja y jengibre o aceite de oliva y aceto balsámico? )

30 Respuestas

  1. Te escribí hace tiempo, y tengo que decir que cada día estoy más de acuerdo en que lo del respeto es según las personas. Hay mamis a las que se les tacha casi de irresponsables y de estar envenenando a los niños por darle una galleta a su hijo ( y espera que hay que decir cuantas veces a la semana para que así sea más justificado el asunto). Creo que el tema de una alimentación saludable se está llevando a tales extremos que lo de no prohibir no ofrecer ya me da risa. Se le está prohibiendo en el momento en que en la guarde todos comen algo y a él le dan otra cosa y las profesoras tienen normas estrictas de que no deben darle otra cosa que no sea lo que sus padres le han mandado (creo que si el niño pide y le dicen que no esa frase se va al traste).
    Creo que cada padre/madre debe adaptar los consejos sobre salud como pueda. No es lo mismo una madre que no pasa tiempo en casa por trabajo y no tiene tiempo de cocinar (porque dejemos de engañarnos, la mitad de los que están en estos grupos se pasan el día haciendo salchichas de verduras, galletas de fruta y cosas por el estilo… y no todos tienen el mismo tiempo para estar haciendo cosas así), que aquella que tiene tooodo el tiempo del mundo para estar haciéndole cosas y tener la suerte que al niño le gusten (a la mía las cosas de la app de happy recipes no le gustan ni patrás). Se están demonizando potitos, papillas, cucharas… y se da siempre por sentado que dar papillas implica obligar a acabarse el plato y que la autoregulación se deja de lado (yo he tenido una niña muy complicada para comer porque desde que nació se aburría hasta del sabor de la leche, comía poco una vez iniciada la AC y encima era muy muy selectiva) pero eso es mentira, porque a mi hija siempre se le ha respetado que comiera lo que quisiera aunque a nosotros nos pareciera que había tragado más aire que comida….
    Ale agusto que se queda una jajaja

    • Hola Ana, perdona por tardar tanto en responder, estábamos de mini-vacaciones.
      Gracias por tu comentario! Estoy de acuerdo contigo, al final por mucho que leas y te montes teorías sobre cómo quieres criar a tus hijos, acabas haciendo las cosas como buenamente puedes/te deja tu bebé. Cada niño es un mundo!
      Tu niña cuanto tiempo tiene? Come mejor ya?

  2. Silvia Gonzalez

    Me han encantado tus consejos. Es cierto que el libro hay que leérselo para tener las ideas claras sobre el método pero tb es cierto que genera dudas que no se resuelven. En el caso de mi peke de LM a demanda, a partir de los 5 meses, ya señalaba con el dedo lo que quería probar y se mantenía sentado, por lo que decidí darle cualquier alimento nutritivo y saludable para que lo probase. Al ppio. Era sorprendente. Lo cogía y lo probaba todo. Actualmente, con 1 año, apenas come nada que no sea leche materna. La sensación que tengo es que vamos para atrás. No quiero presionarle ni que se genere un campo de batalla, pero me gustaría saber qué hacer en estos casos. Gracias!!

    • Hola Silvia,
      Nosotros lo que hemos aprendido ya en 22m es a tener mucha paciencia, no agobiarnos si no come y respetar las fases. Al año hay una crisis de crecimiento y muchos dejan de comer casi de golpe. Empiezan a crecer más despacio y no necesitan tanto alimento… No te agobies que todo pasa. Carlos Gonzalez lo explica muy bien, has leído “mi niño no me come”? También hay un montón de videos en youtube donde lo explica. Mucho animo y un saludo!!

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