Música en el embarazo

Con una preciosa playlist para barriguitas, mamás y bebés.

Es ya un hecho científicamente probado que los fetos pueden oír algo desde la semana 16 (e incluso puede que antes…) y que a partir de la semana 26 son conscientes de ello y además aprenden de lo que oyen.También sabemos que la música afecta nuestras emociones, tanto, que éstas se convierten en secreciones hormonales y en el embarazo estos torrentes de hormonas van directas al bebé haciéndole experimentar nuestras mismas emociones. Y que el oído es el primer sentido que se activa mientras nos formamos en el vientre y el último que se pierde al morir. A todo esto le sumamos las famosas investigaciones del Efecto Mozart y el poder (cada vez más y más demostrado) de la musicoterapia y tenemos una fórmula infalible: Hay que ponerle música a los bebés desde el útero!!!

Ya sabéis que la música es mi oficio, y como buena friki de lo mío, una de las primeras cosas que hice cuando supe que estaba embarazada fue empezar una playlist en Spotify (os la pongo abajo del todo) que fue creciendo con mi barriguita y aún sigue creciendo con Bichillo. Todos los días, aparte de mis horas de estudio (mientras pude porque a partir del sexto mes la barriga no me dejó tocar más) me ponía los cascos en la tripa, y desde bien pronto notaba actividad por ahí dentro como respuesta al sonido. Las últimas semanas de embarazo ya era exagerado cómo se espabilaba al oír música; aparte de los cascos, fuimos a ver en varias ocasiones conciertos de Papá extraterrestre, que trabaja en la orquesta filarmónica aquí en Munich, y varias veces pensé que me ponía de parto por la fiesta que se traía Bichillo dentro de la barriga!!!

La energía de la música que escuchamos es MUY importante

Está claro que hay un montón de investigaciones que avalan a Mozart como “el mejor compositor para bebés de la historia” pero yo, como músico profesional, tengo serias dudas de los intereses comerciales de todo este movimiento. ¿Por qué solamente sirve Mozart? ¿Acaso no hay un universo de música maravillosa por descubrir?

La música del clasicismo tiene, al igual que las Bellas Artes y la literatura de esa época estilística (aunque no sucedieran al mismo tiempo exactamente) unos valores muy marcados de gusto por lo natural, lo equilibrado, simétrico, simple y bello, sin artificios ni excesos, armonías y texturas cristalinas, formas perfectas, emociones puras y limpias. Esto es lo que nos importa a la hora de elegir música: lo que representa, los sentimientos que nos provoca. Pero no solamente queremos transmitir a nuestro pequeño “garbancito” ese tipo de emociones tan perfectas de hace dos siglos y medio; tenemos esas mismas emociones y otras más acordes a nuestro tiempo en músicas de todas las épocas, incluyendo la de hoy en día. La música representa a una profundidad muy abstracta la belleza de la experiencia humana con sus luces y sus sombras y a nuestro bebé queremos hacerle un avance de eso, llenarle de todo tipo de sentimientos lindos, intensos, de paz y felicidad …tan preciosos que nos pongan la piel de gallina… Que reconozca esa música cuando esté ya fuera del vientre y se sienta en un lugar seguro. Al fin y al cabo la música es una casita donde nos sentimos a salvo.

Otra cosa que me parece importantísima es quién interpreta la música. A través del músico se perciben muchas energías y lo interesante es que nos llegue una versión lo menos distorsionada posible, tocada por alguien que entienda y respete la música original sin decorarla en exceso con su personalidad. Una misma canción puede sonar completamente distinta según quién la cante ¿verdad?. Es algo muy energético, los músicos somos algo entre viajeros del tiempo y médiums que transmitimos informaciones muy sutiles, interpretando puntitos sobre líneas (lo cual es una representación gráfica muy simple para recrear algo que trasciende lo físico…). Perdonad pero para mí es muy difícil no enrollarme con todo esto! -espero no haceros el post demasiado denso con tanto misticismo…

Resumiendo, mi playlist “Bebé feliz” se centra en unas energías muy concretas de calma, paz, luz, alegría, tranquilidad e introspección, amor, espiritualidad, ternura y protección. Son 5h de música clásica de varios periodos y hay un poco de todo, sobre todo impresionistas y minimalistas (aunque también hay alguna banda sonora de películas, jeje). Muchas cosas os sonarán pero no es la típica colección de greatest-hits ni se parece a los CDs tan cursis de música para bebés. Seguro que os lleva a mil lugares nuevos! Se puede utilizar para meditar o simplemente para volver a reconectarse con uno mismo y con el bebé. En su gran mayoría he intentado poner versiones de intérpretes que me encantan, pero Spotify tiene sus límites y no siempre está todo lo que una quiere… (…y por alguna razón hay mucho piano, durante el embarazo era lo que intuitivamente nos apetecía escuchar!)

*Os he añadido al final de la playlist original la Sonata para dos pianos de Mozart K. 448 de la que se habla tanto en el “efecto Mozart”, por Martha Argerich que me flipa como músico y persona (una chamana de la música en toda regla!!!). Casualmente ahora mismo me viene a la mente que de los últimos conciertos que hice, ya embarazada de Bichillo, fueron con ella en Barcelona…tocar con esa mujer me dejó TAAAN marcada… será por eso que Bichillo pedía música para piano?

¿Que otro tipo de música puedo ponerle a mi bebé?

Ufff… para explicar esto me tengo que poner metafísica (agarraos que con esto ya no puedo aguantar más a la friki que llevo dentro…). La vibración energética que llevan inscritas ciertas músicas, de todas las épocas pero especialmente la nuestra, está dominada por el materialismo, el poder, el sexo y las bajas pasiones. Las razones por las que se escribe la música primero y para qué va a servir después no suelen ser la expresión máxima de la esencia de su autor que ha dedicado su vida a la búsqueda de la belleza, diciéndolo finamente…

Es bien sabido que históricamente, mucha de la música culta la encargaban los gobernantes para conseguir diferentes efectos en las masas; los compositores escribían por encargo marchas triunfales y militares para exaltar el patriotismo y la guerra, o de ritmos repetitivos y monótonos imitando a máquinas industriales para sincronizar a los trabajadores en las fábricas, o de éxtasis espiritual para conseguir feligreses en la iglesia. Pues hoy en día no ha cambiado mucho… Gran parte la música que oímos a diario directa e indirectamente se utiliza para hacernos entrar en distintos estados: en trance a masas de jóvenes en discotecas (junto a alcohol y drogas, y que se prolonga en el día a día creando generaciones de muertos vivientes), o para provocar movimientos primales de apareamiento (para arraigar la obsesión con el sexo que hay en nuestra sociedad, un instinto muy primario que en exceso frena la evolución del individuo), para anclar a la gente en emociones de dolor y sufrimiento, para provocar subliminalmente el consumismo o para resonar con adolescentes que sufren el desamor perpetuando esta vibración de falso romanticismo moderno que nos lava el cerebro. Y sí, todo esto está estudiado y no es casualidad. La música “comercial” está escrita en torno a 4-5 acordes en distintas combinaciones y ritmos (imaginaos: si en vez de acordes fueran los colores que nos rodean, toda nuestra vida sería en los colores del parchís!!!), casi toda en compás de 4/4 (y todas las formas existentes serían cuadrados)  y MUY MUY manipulada en estudio después de su grabación, con mucha intervención de “corta-pega” y con tratamientos del sonido para hacer que suenen cosas que nunca sucedieron. No digo que sea todo así, pero creedme que mucho sí que lo es. Y eso nuestro subconsciente lo absorbe como una esponja. A no ser que seamos conscientes de ello, y ya teniendo la posibilidad de elegir, escuchemos lo que nos dé la gana. Os dejo este vídeo para entenderlo de forma divertida:

Así que como con otro montón de cosas que se nos vienen encima intentando disfrutar de una vida y maternidad conscientes, os animo a tomar conciencia también de lo que oímos y lo que oyen nuestras criaturas: la música OMNIPRESENTE en nuestra sociedad, el gran invisible.

Con estas pautas, podemos empezar a discernir qué música es suficientemente limpia y rica para los pequeños. Parece complicado pero solamente hay que fijarse bien en lo que la música nos provoca a nosotros mismos, y ser honestos con nosotros respecto a la sensación. Quizás nos demos cuenta de que estamos tan acostumbrados a los “colores del parchís” que oír algo con unos cuantos más colores nos satura y no lo entendemos. Quizás empecemos a preguntarnos, al igual que lo hacemos cuando vemos imágenes explícitas en la tele, si es ESA la vibración que queremos que llegue a nuestros hijos. Si queréis saber más del tema podéis empezar con este video, la red está llena de información y conspiranoias varias, no todas fiables pero ese es ya otro jardín. En breve escribiré otro post sobre música para niños, que este se me ha quedado pequeño y aún hay mucho que contar.

Entonces… ¿tienes ya unos buenos auriculares?

Si os he convencido de ponerle música a vuestra barriguita, no hacen falta grandes lujos, los altavoces del ordenador o de la minicadena de casa a un volumen cómodo sirven. Pero ya puestos a invertir, os recomiendo gastar eso mismo en unos buenos auriculares de diadema de toda la vida, que sean cómodos y reproduzcan el máximo rango de frecuencias, que es lo que va a llegar de una forma u otra al feto. Buenas opciones son los auriculares de estudio, profesionales, no tan comerciales ni de diseño, pero con una relación calidad-precio estupenda, buscad marcas como AKG, Sennheiser y Audio-Technica. Yo tengo estos y son brutales.

Para las más valientes…

Este artilugio llamado BabyPod, promete estimular la fonación desde la semana 16 por el “módico” precio de 150€. A mí me parece que no hace falta tanta historia para que el bebé oiga música, porque además el mensaje lo va a recibir a través de nuestras hormonas (y además me tira bastante para atrás que lo anuncie Pilar Rubio…) pero os lo dejo como curiosidad y para que apliquéis la información científica que dan sobre música en el embarazo a vuestro garbancito 😀

Para mamás y papás musicales…

Lo mejor, sin duda alguna, donde se crea una interacción verdadera y un intercambio energético y emocional intenso es con el sonido en directo: CANTAD todo lo que podáis!!! Id a conciertos, a sesiones de sanación con sonido, pedid que os toquen música los amigos… Y si tenéis algún instrumento en casa quitadle el polvo!!!

Nosotros tenemos una sánsula que tiene un sonido precioso y durante el embarazo, antes de irnos a dormir, improvisábamos canciones para Bichillo. Además de una actividad lindísima para hacer en familia con la barriguita, ha desarrollado un interés especial en Bichillo, que desde bien pronto escucha con muchísima atención cada vez que la sacamos para tocar. Por su sencillez, la calidad del sonido, lo fácil -y adictivo!- que es de tocar sin tener ninguna formación musical y que vienen ya afinadas en escalas súper chulas, os recomiendo las sánsulas y kalimbas (me encanta ese video!) de la marca Hokema, son un pelín caras pero es un instrumento para toda la vida que podrán utilizar vuestros bebés cuando sean un poco más mayores.

Y para terminar, la playlist

Que lo disfrutéis!!! :*

 

 

0 Respuestas

  1. Hola!
    He leído la entrada de la música en el embarazo y la verdad,yo hice lo mismo con mi hija, aparte de tocar, iba a algún concierto de su padre y además canto en un coro y recibo clases de canto.es cierto que se movía cantidad cada vez que estaba en algún concierto o ensayo. Además le cantaba una nana siempre que la notaba despierta y cuando nació, en un momento en que empezó a llorar se la cantamos y se quedo mirando atentamente. También le encantan las vocalizaciones de mi clase de canto! Todo lo que canté en el embarazo lo reconoce!! Bueno, un saludo y enhorabuena por el blog. Me encanta!!!!!!

    • Gracias!!! Que guay que cantes, debe ser una pasada notar desde la barriga a mamá cantando, jeje, mucho mejor que ponerse unos auriculares o tocar el contrabajo (…!!) Saludos de vuelta y gracias por el comentario 😉

  2. Inspirador post sin lugar a dudas, esta muy bien elaborado y aporta una visión más holística sobre este tema tan extendido y hablado, pero poco tratado con la dedicación que merece. Enhorabuena y mis mejores deseos en tu gran aventur, Mama extraterrestre!

  3. Me ha gustado mucho. Me muero de curiosidad, qué tocas?
    Conoces el método Gordon? Es muy interesante y creo que “te pega”

    • Yo soy también músico, tocó la flauta travesera, moderna y antiguas.

    • No, no lo conozco! Ahora mismo estoy echándole un vistazo a ver qué me parece 🙂 Gracias por la info!! Resulta que quería estudiar algo de pedagogía y llevo ya unos años buscando algo que me encaje y cada vez me doy más cuenta que al igual que con la política, la religión, la música, la cocina, etc… a mí lo que me gusta es coger de aquí y de allá y hacerme mi película. Lo malo es que la gente siempre espera que le vendas etiquetas y avales de esta u otra escuela… y bueno… nosotros también necesitamos reforzarnos en que trabajamos mejor por haber estudiado con tal o cual maestro o tener este o el otro título (te suena? jeje) porque es lo que la sociedad pide.
      ¡Vaya rollo que te he metido!

      Pues toco el contrabajo, y he dado 300.000 vueltas buscándome y encontrándome a mí misma como músico, he hecho de todo buscando mi sitio. Es más, lo que me gusta hacer de verdad como músico ni existe como “etiqueta”. Pero bueno, trabajo en una orquesta de ópera que es lo que me da de comer. Ahora con la maternidad llevo un parón musical que estoy disfrutando mucho, y espero me recarge las pilas creativas para muuuuchos años 🙂

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